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TRATAMIENTO FISIOTERAPIA DE MANO Y CODO

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S de 10:00 a 14:00

Artrosis de mano

La artrosis de mano es una enfermedad degenerativa de las articulaciones de la mano que se produce debido al desgaste del cartílago que recubre los extremos de los huesos. Esta condición puede afectar a varias articulaciones de la mano, incluyendo las articulaciones entre las falanges de los dedos (interfalángicas), las que conectan los dedos con la mano ( metacarpofalángicas) y las articulaciones que conectan los huesos de la mano entre sí (carpometacarpianas).

La artrosis de mano puede tener múltiples causas, siendo el envejecimiento el factor primario. El desgaste natural del cartílago que recubre las articulaciones de la mano con el tiempo es el principal contribuyente a esta enfermedad degenerativa. Sin embargo, factores como predisposición genética, lesiones previas, actividad laboral o deportiva que involucren movimientos repetitivos, sobrepeso u obesidad, así como condiciones médicas subyacentes como la artritis reumatoide, pueden aumentar el riesgo de desarrollar artrosis de mano.

Los principales síntomas de la artrosis de mano incluyen dolor, rigidez, y en algunos casos, inflamación El dolor puede ser intermitente o constante y empeorar con la actividad. La rigidez en las articulaciones puede ser más notable por la mañana o después de períodos de inactividad y puede dificultar el movimiento de los dedos y la mano. La inflamación causa hinchazón alrededor de las articulaciones, lo que contribuye a la sensibilización en la zona afectada. Con el tiempo, la artrosis de mano puede provocar deformidades visibles, como nudillos agrandados o desviaciones de los dedos. Estos síntomas pueden afectar la capacidad para realizar tareas cotidianas, como agarrar objetos o escribir, y disminuir la funcionalidad de la mano en la persona afectada.

La fisioterapia desempeña un papel fundamental en el manejo de la artrosis de mano al proporcionar una variedad de tratamientos diseñados para aliviar el dolor, mejorar la movilidad y mantener la funcionalidad de la mano afectada.

El manejo del dolor es lo primero, se aborda con calor habitualmente, aunque en ocasiones se puede usar frio, según las necesidades del paciente. El uso del ultrasonido, laser o diatermia también ayuda en estos procesos artrósicos y permite más confort para el paciente al momento de trabajar las técnicas de movilización y terapias manuales que buscan liberar y ganar rango articular. El siguiente paso consiste en realizar ejercicios específicos para fortalecer los músculos circundantes y mejorar la flexibilidad de los tejidos.

Un apartado importante lo constituye la educación y el asesoramiento proporcionados por fisioterapeutas sobre la protección de las articulaciones y modificaciones en el estilo de vida para realizar actividades diarias de manera segura. Las ayudas ortopédicas, como férulas o splints, pueden recomendarse para mantener la alineación adecuada de las articulaciones y reducir el dolor.

Tratamientos para problemas de mano y codo

El dolor en el codo y la mano puede ser causado por una variedad de condiciones, desde lesiones traumáticas hasta trastornos médicos subyacentes. Una causa común de dolor en estas áreas es la irritación o compresión del nervio cubital, que es el nervio principal que recorre desde el cuello hasta la mano a lo largo del lado interno del brazo. El dolor puede ser agudo, punzante o ardiente, y puede estar acompañado de entumecimiento, hormigueo o debilidad en los dedos, especialmente en el dedo meñique y la mitad del anular. Además, el dolor en el codo y la mano también puede ser resultado de lesiones musculoesqueléticas, como la epicondilitis lateral (codo de tenista) o la epicondilitis medial (codo de golfista), así como de condiciones médicas como la artritis o la bursitis.

Los síntomas del nervio cubital dañado pueden variar según la gravedad de la lesión y la ubicación de la compresión del nervio. Los síntomas comunes incluyen dolor o sensibilidad en el codo, especialmente en la parte interna, entumecimiento u hormigueo en los dedos meñique y anular, debilidad en la mano y dificultad para agarrar objetos o realizar movimientos finos con los dedos. Además, puede experimentar una sensación de ardor o electricidad en el brazo y la mano. Una forma común de probar si el nervio cubital está dañado es realizar la prueba de Tinel, en la que se golpea suavemente el nervio en el codo y se observa si se produce un hormigueo o sensación de descarga eléctrica en la mano.

El tratamiento del síndrome del túnel cubital depende de la gravedad de los síntomas y la causa subyacente de la compresión del nervio. En casos leves a moderados, el reposo y la modificación de las actividades que puedan estar exacerbando la condición pueden ser suficientes para aliviar los síntomas. Se pueden usar férulas para mantener el codo en una posición neutral durante la noche para evitar la compresión del nervio. La fisioterapia también puede ser útil para mejorar la fuerza y la flexibilidad del brazo y reducir la presión sobre el nervio cubital. En casos más graves o si los síntomas persisten, puede ser necesaria la cirugía para liberar la compresión del nervio.

El nervio cubital es uno de los principales nervios del brazo que se extiende desde el cuello hasta la mano. Es responsable de la sensibilidad y el control muscular en el brazo, el codo y parte de la mano. En la mano, el nervio cubital inerva los músculos de la palma y los dedos, así como la piel en la mitad del dedo anular y el dedo meñique, excluyendo el lado del pulgar. Cuando el nervio cubital está comprimido o dañado, puede causar una serie de síntomas, incluido dolor, entumecimiento, hormigueo y debilidad en el brazo y la mano.

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