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TRATAMIENTOS PARA FRACTURA DE FÉMUR

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Fractura de fémur

Una fractura de fémur es una lesión ósea que implica la ruptura del hueso del muslo. Estas fracturas pueden ocurrir en cualquier parte del hueso, desde la cadera hasta la rodilla, y pueden variar en gravedad desde pequeñas fisuras hasta fracturas completas limpias o con desplazamiento de fragmentos óseos, cerradas o abiertas.

La fractura de fémur puede ser causada por una variedad de situaciones traumáticas que ejercen una fuerza significativa sobre el hueso del muslo. Los accidentes automovilísticos, las caídas desde una altura, los impactos directos en el muslo durante deportes de contacto o las lesiones relacionadas con actividades físicas son algunas de las causas más comunes de estas fracturas. Además, las fracturas de fémur pueden ocurrir en personas mayores como resultado de caídas simples o incluso pueden ser espontáneas debido a la fragilidad ósea asociada con la osteoporosis u otras condiciones médicas que debilitan los huesos.

Los principales síntomas de una fractura de fémur suelen incluir dolor intenso y repentino en la zona afectada del muslo, que puede empeorar con el movimiento o al intentar cargar peso sobre la pierna afectada. Además del dolor, puede haber hinchazón, hematomas y deformidad evidente en el muslo si la fractura es desplazada. Los pacientes pueden experimentar dificultad o imposibilidad para mover o enderezar la pierna, así como sensibilidad extrema al tacto en el área fracturada. En casos graves, también puede haber entumecimiento o debilidad en la pierna o pie debido al daño en los nervios circundantes. Y en fracturas abiertas, el hueso sale a través de la piel.

Se debe realizar una radiografía simple para determinar si hay fractura o fisura y el tipo de fractura que se tiene. En el caso de ser una fractura limpia que está alineada, se inmoviliza y se esperan los plazos de curación del hueso. En caso de fracturas desplazadas, conminutas o abiertas, es necesaria la intervención de un equipo médico que reduzca la fractura en quirófano y luego inmovilicen y se espere a que el hueso se cure.

La fisioterapia desempeña un papel crucial en la recuperación después de una fractura de fémur al ayudar a restaurar la movilidad, la fuerza y la función del miembro afectado. Los fisioterapeutas diseñan programas de rehabilitación personalizados que incluyen ejercicios específicos para mejorar la flexibilidad y la amplitud de movimiento en la articulación de la cadera y la rodilla.

Además, se centran en fortalecer los músculos del muslo, la cadera y la pantorrilla para recuperar la fuerza perdida durante el período de inmovilización. Los ejercicios de equilibrio y coordinación también forman parte del programa para ayudar a prevenir caídas y mejorar la estabilidad al caminar.

A medida que avanza la recuperación, la fisioterapia puede incluir técnicas de terapia manual, como masajes y estiramientos suaves, para aliviar la rigidez muscular y mejorar la circulación sanguínea en el área afectada. En conjunto, estos enfoques terapéuticos ayudan a acelerar el proceso de recuperación y a restaurar la funcionalidad óptima del miembro afectado después de una fractura de fémur.

Tratamientos para problemas de fémur

Si se rompe el fémur, puede ocasionar una lesión grave y dolorosa. El fémur es el hueso más largo y fuerte del cuerpo humano, y es crucial para la movilidad y el soporte del peso corporal. Una fractura de fémur puede causar dolor intenso, hinchazón, dificultad para mover la pierna afectada e incluso incapacidad para caminar. Además, una fractura de fémur puede provocar complicaciones graves, como daño en los vasos sanguíneos, nervios o tejidos circundantes, e incluso aumentar el riesgo de coágulos sanguíneos o infecciones.

El fémur es el hueso más largo y fuerte del cuerpo humano, ubicado en la parte superior de la pierna. Es un componente fundamental del sistema esquelético, ya que proporciona soporte estructural y permite la movilidad. El fémur se extiende desde la cadera hasta la rodilla y se articula con la pelvis en su extremo superior y con la tibia y la rótula en su extremo inferior. Su forma y resistencia le permiten soportar el peso del cuerpo y resistir las fuerzas asociadas con el movimiento y la actividad física.

La recuperación de una fractura de fémur puede ser un proceso largo y desafiante. La duración y el proceso de recuperación dependerán de factores como la gravedad de la fractura, la edad y salud general del paciente, y la presencia de complicaciones adicionales. En general, la recuperación de una fractura de fémur implica inmovilización inicial, ya sea mediante férulas, yesos o dispositivos de tracción, seguida de rehabilitación física para restaurar la movilidad y la fuerza en la pierna afectada.

Durante la recuperación, se pueden realizar ejercicios de rehabilitación para fortalecer los músculos circundantes, mejorar la flexibilidad y promover la cicatrización ósea. Es posible que se requieran dispositivos de ayuda para caminar, como muletas o andadores, durante un tiempo después de la lesión. Además, es importante seguir las indicaciones médicas, como limitar la carga de peso en la pierna afectada y evitar actividades que puedan poner en riesgo la integridad de la fractura. En algunos casos graves, puede ser necesaria la cirugía para fijar la fractura con clavos, placas o tornillos. La recuperación completa puede llevar varios meses y requiere paciencia, cuidado y seguimiento médico continuo para garantizar una recuperación exitosa.

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